
Siempre me llamará la atención la simpatía que me provoca un buen autor, de esa manera lo encontré realmente, por medio de sus letras más que por sus iniciales conversaciones, en cada párrafo buscaba su reflejo, porque tengo la creencia de que quienes escribimos, aún en la fantasía estamos mostrando lo que somos, así fue como sin notarlo me envolví en su historia y su persona.
Mi curiosidad por saber de él cada día se acrecentaba, y llegó ese momento imperceptible en el que comenzó a formar parte constante de mis pensamientos... tan presente esta que en estos momentos sonrió, y es que no solo me atrae toda su intelectualidad, tiene además algo que me parece de lo mas seductor y es precisamente el poder de hacerme sonreír, vaya como me gusta recordar su manera de interrumpir los silencios con espontaneidad, con esos tintes de galantería y un marcado razonamiento sarcástico.
Conocerle ha sido tan afortunado y necesario como una anestesia para el dolor.
¿Nuestra presentación?... la verdad no podría narrarla, porque solo sé que él apareció...
Ofelia Balderas.


























