La Coctelera

★Odio a los corruptos

Categoría: historias

La plena realización.

En cierta ocasión un joven maestro llamado Chih Hsien fue puesto a prueba por su instructor, el maestro Ying Shan, preguntándole si durante los últimos cinco años de su práctica espiritual había alcanzado o no la realización del ser. Chin Hsien recitó los siguientes versos como respuesta:

El año pasado vivía en la pobreza, pero aún no era la extrema pobreza; sólo este año empezó la extrema pobreza.
El año pasado, la pobreza era como una pica en medio de un llano.
Este año, la pobreza parece como si no existiera en absoluto.

Al oír esto, el maestro Ying Shan se rió y dijo:

-Puedo ver muy bien cómo has alcanzado el reino del zen. Sin embargo, en lo que respecta a la plena realización, me temo que nunca la alcanzarás, ni siquiera en tus sueños.

En unos instantes Chih Hsien completó otro poema. Su nuevo poema fue el siguiente:

El verdadero yo tiene algo tan especial, que puede ser captado en un parpadeo; pero si no puedes obtenerlo por ti mismo, no vale para nada implorar ayuda a los maestros zen.

Habiéndole satisfecho la respuesta, Ying Shan acudió al maestro de más rango, Wei Shan, para informarle.

-¡Qué alegría para todos nosotros!, ¡el maestro Chih Hsien ha alcanzado la plena realización.

Cien Koans del budismo zen.

Superando los límites de lo físico.

Esta es una mañana más que vive el dolor de la soledad, de la pérdida.

Ha despertado y lo único que ha hecho es pensar en él, en que ya no está, se entristece, se siente abandonada, temerosa, enojada... la vida le ha quitado al ser amado.

Su dolor es ciego y se hiere con el pasado, no se sostiene de cuanto amor conoció por él, sólo busca recordar cuando la tomaba de la mano, se ha olvidado de que él la amaba tanto, que lo que más desearía es no verla padecer como lo hace, que lo que más le gustaría es que se aferrara al recuerdo de otra manera, y que este no la hiciera sufrir, sino sonreír.

Las viejas fotografías las ha convertido en tatuajes de sus ojos, la realidad es un mundo que no ha logrado reconocer, se acerca por momentos a ella cuando visita la ausencia de esposo en el panteón, para llegar a casa destrozada, tirarse en la cama y abrazar a la almohada... llora como ayer, como hoy, le necesita.

Aún no comprende que la muerte no es más que una transformación, que su esposo nunca le ha dejado.

Él esta tan cerca de ella como lo estuvo siempre, están unidos por un amor que pocos consiguen experimentar, un amor que ha logrado superar los límites de lo físico, y llegará el momento, llegará, en que podrá abrazar la felicidad pasada y unirla con la esperanza de estar viva.

Ofelia Balderas.