La plena realización.
En cierta ocasión un joven maestro llamado Chih Hsien fue puesto a prueba por su instructor, el maestro Ying Shan, preguntándole si durante los últimos cinco años de su práctica espiritual había alcanzado o no la realización del ser. Chin Hsien recitó los siguientes versos como respuesta:
El año pasado vivía en la pobreza, pero aún no era la extrema pobreza; sólo este año empezó la extrema pobreza.
El año pasado, la pobreza era como una pica en medio de un llano.
Este año, la pobreza parece como si no existiera en absoluto.
Al oír esto, el maestro Ying Shan se rió y dijo:
-Puedo ver muy bien cómo has alcanzado el reino del zen. Sin embargo, en lo que respecta a la plena realización, me temo que nunca la alcanzarás, ni siquiera en tus sueños.
En unos instantes Chih Hsien completó otro poema. Su nuevo poema fue el siguiente:
El verdadero yo tiene algo tan especial, que puede ser captado en un parpadeo; pero si no puedes obtenerlo por ti mismo, no vale para nada implorar ayuda a los maestros zen.
Habiéndole satisfecho la respuesta, Ying Shan acudió al maestro de más rango, Wei Shan, para informarle.
-¡Qué alegría para todos nosotros!, ¡el maestro Chih Hsien ha alcanzado la plena realización.
Cien Koans del budismo zen.




















