La navidad es una época en la que se respira un ambiente de alegría, paz y armonía en general, estas fechas se encuentran llenas de grandes simbolismos, esas decoraciones que han pasado de generación en generación, los villancicos, las pastorelas y los nacimientos, todo lo que representa la natividad del niño Dios, traducido para cada uno como la nueva vida que llegará a nosotros en amor y sabiduría… una oportunidad para cambiar.

Para algunos la temporada navideña puede ser muy importante, para otros no tanto.

Muchos ansían la reunión familiar en la cena de noche buena, el ver a los amigos y demás seres queridos, la esperada reconciliación: “decirle a quienes ofendimos que lo comenzaremos a valorar”, le daremos un abrazo y nos permitiremos disfrutar de un cálido momento navideño que cumplió con la función de reunirnos y volver a empezar, quienes lo manejan así, esto se les olvida a mediados de Enero cuando la euforia navideña se les paso.

Hay quienes exageran en esta época, a principios de Noviembre les comienza la manía de adornar la casa, con renos en la azotea y duendes en el jardín, desde ese momento están planeando la cena, los regalos y hasta el discurso que piensan dar en la cena navideña.

El otro lado de la Navidad habla de nostalgia, de soledad, las familias disfuncionales se vuelven más disfuncionales, y para quienes perdieron a un familiar, su ausencia es más notoria, vuelven a sentir el duelo.

El desagrado por la temporada puede ser porque se considera una época de fantasía, donde todo lo malo se oculta.

¿Porqué a algunos les da igual la Navidad?, porque simplemente no le encuentran sentido, observan a los otros y ven como parrandean:“mucho vino, muchas tonteras”, y la ciudad con el tráfico navideño, la gente manejando como locos, sin olvidar el peligro de toparte con un corrupto-ratero que busca su navidad.

Así es, a muchos les apasiona, a algunos les agrada, otros comprenden muy bien el sentido de las fechas y hay a quienes les entra el espíritu grinch, cualquier postura es valida, siempre y cuando no involucre daños a terceros.

Al final lo realmente importante de todo esto es mantener a quienes amamos cerca de nosotros, decirles lo mucho que los necesitamos, darnos permiso de pronunciar un lo siento, por favor y muchas gracias.

Pero no lo hagamos solo porque es navidad… ¿no sería mejor ser así siempre?.

Ofelia Balderas Gallegos.

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