En esto del blogueo y las redes sociales tenemos la oportunidad de expresar lo que pensamos, de conocer gente de cualquier lugar y saber lo que concuerdan o difieren sobre lo que lo que exponemos, todo eso resultará positivo si se toman las cosas como son, lo bueno nos ayudará a mantenernos, lo malo si es objetivo a rectificar errores, pero también hay cosas que son mejor ignorar.

Al principio con mi primer Troll si caí en su juego, si logró molestarme, pero con el tiempo lo reflexioné y prefiero que los comentarios malintencionados se me pasen de largo, no creo que sea correcto ponerse al tú por tú con los bien llamados Trolls, no se llega a nada, cuando son ofensas muy personales es mejor tomar otras medidas, borrar e ignorar, bloquear, o en casos extremos hasta reportar a una plataforma, además pienso que cuando alguien trata de ofender se dirige conforme a lo que conoce, pero finalmente el poder de si me afecta o no lo tengo yo. 

Últimamente me tocó lidiar con dos personas molestas en mi correo, a una de ellas por su argumento sin sentido y excesivamente ofensivo no le respondí ni le responderé, a la otra persona sí puesto que si existía un malentendido y traté de explicarle que había un error en lo que reclamaba, en dado caso creo que cuando no se tiene seguridad de algo las cosas se preguntan, y no se acusan. Por eso decidí contestarle con un argumento tranquilo, porque me parece que conduce mas rápido a una verdadera solución.

Pero bueno... insisto el poder de las palabras o las letras las otorga el que las recibe, quien las da solo se expresa conforme a lo que conoce, a lo que es. Mal haría en prestarme a discusiones irracionales, y ¿qué necesidad?. 

Ofelia.