La creatividad se detuvo casí tajantemente el día que decidí que él ya no formará parte de mi vida.

Fue mucho tiempo en que su limitada presencia era suficiente para contar algo, encontraba los deseos en un estado (muy cómodo) de fantasía real momentánea, había enojo, había ausencia, lo podía extrañar y querer en la cantidad que se me antojara, pero después cuando lo tenía realmente cerca me surgía un miedo indescriptible.

En los últimos encuentros este juego de dos se volvió completamente honesto, las confesiones dolían pero ataban más, lo que curiosamente me condujo a lo contrario, y me hizo aceptar que a mi él... siempre me gustaba lejano... es una sensación que la compararía con el observar un bello paisaje, de lejos crees percibirlo todo y se ve maravilloso, pero de cerca pierde un tanto su esplendor... o tal vez será porque se comienzan a ver esos detalles que se habían estado pasando por alto, y ya no se encuentra como se había imaginado, para llegar a la pregunta de si realmente es ese el lugar... bajo esas circunstancias... dejó de ser una suposición el que estábamos perdiendo el tiempo, más yo que él...

Cuando me decía siempre estarás ahí, la última vez le contesté y si un día decido no estar... 

Ahora la ausencia es por mi parte, no niego que hay momentos en los que quisiera regresar a ese pasado, pero me detiene el pensar que no puedo tomar una decisión a la ligera solo porque creo necesitarlo... sé que queda algo más y es ser paciente, fue el final, necesito encontrar algo diferente... las letras fueron siempre mías.

El problema hoy, es la tranquilidad que experimento, que me hace suponer que no puede ser tan inspiradora como los sentimientos que podían surgir en "ese antes".

Ya se pondrán las cosas en su lugar...

Ofelia Balderas.

Mi frase: ¿Quién dice que todo lo que se escribe se vive?, muchas veces solo se piensa, lo maravilloso de las letras es esta posible creación plagada de fantasías de nosotros los simples mortales, en un papel no todo puede ser real, ni todo una mentira, en dado caso el verdadero vínculo entre las letras y las vivencias solo lo conoce el autor.