Entre silencios e intuiciones.

El silencio de ahora no es muy distinto al de antes, la ausencia se percibe de la misma forma que la de ayer, pero antes podíamos contar con los encuentros y regresos cuando cualquiera de los dos lo necesitaba, ahora, aún hay lazos que nos atan pero que cada vez son más delgados, están acompañados de un adiós presente y no pronunciado, que sólo susurra un forzado "siempre estaré aquí".
¿Será que ya aprendimos cada uno lo que teníamos que aprender del otro?... irónico, que después de todo nos esté resultando tan difícil decirnos adiós, aunque como muchas cosas nuestras, es algo que se intuye.
No hay nada ya, bien lo sabemos, y si queremos podemos recordar lo que fue, o podemos pretender que ni siquiera nos conocimos, será nuestra elección, lo que nos sea más útil, pero sobre todo lo que nos sea más sano...
Quien diría que lo que callábamos a los demás y reservábamos para nuestras charlas, terminaría en un aprender a reservarnos a nosotros mismos.
Ofelia Balderas G.




















Escribe un comentario