La Coctelera

★Odio a los corruptos

El fantasma que te sigue.

Cuando la mente se empeña en que la idealización tenga un rostro, un nombre, una voz... la persona en la que es depositada de repente tiene un fantasma que lo sigue, es quien queremos que sea, con tantas virtudes como las vamos deseando, se convierte en un personaje, con una esencia de vida invisible, ignorada por necesidad, y algunas veces esa situación llega a ser tan interesante que se convierte en una invención compartida.

Pero como todas las faltas, llegará el momento en que sea cubierta o en su defecto mudada, si quien ha actuado ha sido enganchado por su personaje, entonces nunca dejará de ser lo que fue, aunque lo sepa ficción, y si somos agradecidos, le recordaremos siempre por habernos dejado liberar a aquel fantasma.

La mejor parte es cuando reconocemos la falta, pues la idea nunca es cambiar a alguien, se trata de complicados juegos mentales, artimañas de la vida que parten de conocernos, es la ilusión de ver en otro lo que tenemos frente al espejo, no es raro que eventualmente descubramos que ese fantasma se trataba de nosotros mismos.

Ofelia Balderas.

2 comentarios

  1. Solemos proyectar nuestras virtudes y defectos en los demás... no hay más ciego que el que no quiere ver. Saludos.

  2. Está más que claro que la canción de Adam Lambert va perfecta para este por, pues la pregunta es clara.
    Siempre intentamos conseguir la perfección, sin darnos cuenta de que ese ideal sólo está en nuestra mente.

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