La Coctelera

★Odio a los corruptos

Categoría: debrayes

Mentiras piadosas.

Hay mentiras que se dice se pronuncian para no herir al otro (como si al mentir la realidad fuera a cambiar), son las dichosas mentiras piadosas... y es que se cree que con suerte una mentira nunca llega a ser descubierta, lo extraño es que cuando nos atrevemos a mentirle a alguien, por alguna razón realmente pareciera que la suerte se vuelve más común, la suerte en el sentido de no ser "algo" revelado, ya que somos nosotros quienes estamos al frente de esa "verdad oculta" y de la "mentira pronunciada", así que si se decidiera llevar la mentira piadosa hasta la tumba, al parecer podríamos hacerlo.

¿Pero que pasa cuando nos mentimos a nosotros mismos?, si bien la mentira también cumple con su función de ocultar, en este caso es seguro que sea de manera momentánea, porque se puede seguir engañando al otro por el tiempo que deseemos y soportemos el mentir, pero no se puede continuar engañando siempre a uno mismo.

Las mentiras que pronunciamos hacia nosotros, las hacemos para aplazar un enfrentamiento a la realidad, y efectivamente sólo se consigue eso, aplazar, pero como conocedores de la "verdad" y autores de la "mentira" llegará el momento de descubrir que nos hemos autoengañado.

Y así, las mentiras piadosas se convierten en aceptaciones dolorosas.

...Parece tan sencillo pronunciar una mentira, tan difícil es mantenerla ante uno mismo...

Ofelia Balderas.

"Las mentiras más crueles son dichas en silencio." Robert Louis Stevenson.

Mejor en falta.

Nuestras elecciones construyeron este futuro, elecciones en las que no se encontraba el estar dispuestos a dejar ir, porque aunque la razón se hiciera presente, no dejaba de ser un tanto artificial.

El problema: amor y odio, realidades de sentimientos pronunciados, de errores, y cuando solo se sufre con la misma persona es más sano encontrar el dolor individual.

Porque en soledad se puede sufrir de mejor manera que en compañía, y si no se consigue... tal vez es porque se esta encontrando a la felicidad de la soledad.

Ofelia Balderas.

Sabotajes.

Y así sucesivamente se va comprendiendo a el sentimiento, a los pequeños sabotajes personales, a reconocer los momentos en los que ni siquiera se intentó, pero que se pensaba que se quería, a pasar de la creencia a el reconocimiento.

A ver las cosas que no están en nuestra vida porque realmente no las queríamos, no son objetos o personas lo que se aleja, nosotros vamos desechando lo innecesario, porque un deseo cuando es lo suficientemente fuerte, lo suficientemente deseable, se trabaja en el, se es paciente, se es constante y... se consigue.

A lo que no está por voluntad no se le puede llamar pérdida.

Ayer por la noche me preguntaba, ¿por qué ya no están ciertas cosas en mi vida?, y me di cuenta que había realizado pequeños sabotajes personales, y comprendí que el inconsciente es sabio, que ya no esta lo que no debe estar.

Pues hoy hay cambios, con más futuro que pasado, las cosas que no son necesarias llevan a otras oportunidades, que conducen a lo real, a lo que realmente se busca.

Ofelia Balderas.

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El camino está lleno de piedras.

Es un largo trayecto por recorrer, y cada mañana la emoción de transitar en el camino es diferente, hay días en que los tropiezos del ayer nos detienen largos instantes, otros en los que vamos con cierta cautela sin observar más que la tierra, pero muchos más en los que lo transitamos sin parar, porque sabemos que ese camino nos llevará a algún lugar.

En él los paisajes son siempre distintos, y no es porque este vaya siendo diferente, es el mismo, pero nosotros no somos los mismos cada vez que lo recorremos, algunas veces podemos observar sus bellos paisajes, otras veces nos enfocamos en las tormentas y en las piedras...

Cada piedra nos va mostrando nuestras debilidades, y esas piedras no tienen un tamaño en especial, nosotros se lo damos, a veces las piedras nos parecen pequeñas pero su obstáculo es tan grande que a cada paso las encontramos nuevamente enfrente... hasta que resolvemos como quitarlas del camino, otras nos parecen tan grandes, pero que al darles la vuelta las dejamos fácilmente atrás.

Las tormentas son más sencillas que complicadas, siempre habrá un lugar en el cual refugiarnos, y cuando nuestro deseo sea continuar, supongo que empaparse un poco no daña, tal vez sea lo contrario, pues tendríamos la posibilidad de conocer otras sensaciones...

Así pues, queda un largo trayecto por recorrer, ¿cuándo se está cerca del final?, probablemente no lo hay, probablemente solo nos ha conducido a encontrarnos.

Ofelia Balderas.

El fantasma que te sigue.

Cuando la mente se empeña en que la idealización tenga un rostro, un nombre, una voz... la persona en la que es depositada de repente tiene un fantasma que lo sigue, es quien queremos que sea, con tantas virtudes como las vamos deseando, se convierte en un personaje, con una esencia de vida invisible, ignorada por necesidad, y algunas veces esa situación llega a ser tan interesante que se convierte en una invención compartida.

Pero como todas las faltas, llegará el momento en que sea cubierta o en su defecto mudada, si quien ha actuado ha sido enganchado por su personaje, entonces nunca dejará de ser lo que fue, aunque lo sepa ficción, y si somos agradecidos, le recordaremos siempre por habernos dejado liberar a aquel fantasma.

La mejor parte es cuando reconocemos la falta, pues la idea nunca es cambiar a alguien, se trata de complicados juegos mentales, artimañas de la vida que parten de conocernos, es la ilusión de ver en otro lo que tenemos frente al espejo, no es raro que eventualmente descubramos que ese fantasma se trataba de nosotros mismos.

Ofelia Balderas.

La muerte es una desgraciada.

La muerte es una desgraciada, a veces pienso que ha hecho un mal trato con la vida, en donde como antagonista ha decidido realizar presencias silenciadas y en ocasiones con mensajes muy sutiles, su poder engaña envolviéndonos en negaciones e ilusiones, "la muerte no será hoy", "la muerte no está cerca", "cuando muera iré al cielo", "cuando muera iré al infierno"... cosas de las que en realidad nadie tiene certeza, porque la muerte es... simplemente una desgraciada y llegará a nosotros en el momento que se le antoje, sin tocar a la puerta, sin avisar, sin dar tiempo para solucionar lo que siempre dejamos inconcluso pero que "terminarémos mañana", sin dar tiempo para decirles a otros lo que habitualmente callamos, así es... porque la muerte es una maldita, endeudadora.

¿Cuántos sueños no ha destruido?, ¿cuántos llantos no ha provocado?.

Y aún con tanto pudiera encontrar por reclamarle, no deja de ser una de las piezas principales en el juego del universo, la vida se desplaza en base a ella, en base a ella se desplaza la vida, formando una cadena infinita, para algunos de dudas, para otros de respuestas, y para otros tantos más es un proceso, de vida eterna, de paz, y de encuentros... deseos.

Pero el bien que pueda poseer la muerte no le quita que es una maleducada, a pocos les deja saber que esta por llegar, a otros nos deja constantes mensajes de su presencia... pero por mucho que se intente, a la muerte no se le comprende, se le acepta, se le reconoce.

Supongo por salud mental le damos mas atención a la vida, o quizá no es por gusto, sino porque es muy exigente.

La muerte en cambio no exige, la muerte llega, como una ladrona que por la noche reconoce todo como suyo, el consuelo al partir con ella son los recuerdos, lo encantador el misterio.

Pero con seguridad les digo... es una maldita desgraciada que no cambiará costumbres...

Ofelia Balderas.


Reprimidos.

Reprimimos los sentimientos, creemos que nos restan fuerza o que se nos juzgará por ellos, pero la realidad es que gran parte de lo que nos rodea esta hecho en base a sentimientos, y muchas veces son los sentimientos los que nos hacen continuar cuando la fría cotidianidad parece gobernarnos.

Ofelia Balderas.


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Planes, futuro, y un solo momento: el hoy.

Cada plan se construye de sueños e ideales, se va creando en la imaginación un futuro de lo que se desearía fuera el hoy, y por alguna razón llegar a ese punto donde nos sentiremos mejor, se va complicando.

Y se complica por la inconformidad que erróneamente representa el presente, presente donde el tiempo realmente habita, pero parece no ser suficiente, presente donde el reloj va caminando despacio reclamando disfrutar el día sin sublimar tanto al mañana.

Tener conciencia del futuro, organizarlo, es una manera de guiar los pasos que damos hoy, pero no hay que dejarse atrapar por el anhelo del futuro, pues es un tiempo que aún no llega.

Vivir el hoy, recordando al gran maestro Pasado y marcando el camino con pasos decisivos para tener esa conciencia de que cada acción de hoy fabricará el momento en el que habitaremos mañana, es, creo, la mejor manera de sentirse en la construcción de ese punto de vida en el que nos gustaría estar.

Ofelia Balderas.