Hay mentiras que se dice se pronuncian para no herir al otro (como si al mentir la realidad fuera a cambiar), son las dichosas mentiras piadosas... y es que se cree que con suerte una mentira nunca llega a ser descubierta, lo extraño es que cuando nos atrevemos a mentirle a alguien, por alguna razón realmente pareciera que la suerte se vuelve más común, la suerte en el sentido de no ser "algo" revelado, ya que somos nosotros quienes estamos al frente de esa "verdad oculta" y de la "mentira pronunciada", así que si se decidiera llevar la mentira piadosa hasta la tumba, al parecer podríamos hacerlo.
¿Pero que pasa cuando nos mentimos a nosotros mismos?, si bien la mentira también cumple con su función de ocultar, en este caso es seguro que sea de manera momentánea, porque se puede seguir engañando al otro por el tiempo que deseemos y soportemos el mentir, pero no se puede continuar engañando siempre a uno mismo.
Las mentiras que pronunciamos hacia nosotros, las hacemos para aplazar un enfrentamiento a la realidad, y efectivamente sólo se consigue eso, aplazar, pero como conocedores de la "verdad" y autores de la "mentira" llegará el momento de descubrir que nos hemos autoengañado.
Y así, las mentiras piadosas se convierten en aceptaciones dolorosas.
...Parece tan sencillo pronunciar una mentira, tan difícil es mantenerla ante uno mismo...
Ofelia Balderas.
"Las mentiras más crueles son dichas en silencio." Robert Louis Stevenson.
En el momento en que me creí sin ninguna posiblidad, me detuve por un momento y en silencio me pregunté: ¿en realidad no tengo ninguna posiblidad?...
Honestamente me respondí: no lo sé. Y concluí que se necesitaría de más tiempo...
Pasaron los días, y al verme en la misma situación, volví a preguntarme en silencio: ¿en realidad no tengo ninguna posiblidad?... Y sospechosa-mente me respondí: tal vez no he hecho lo necesario para encontrar la posibilidad.
Cuando se trata de posibilidades, estas no se pueden conocer nunca, no si antes no se hace/intenta, es entonces cuando las posibilidades llegan.
Muchas veces confundimos SUEÑOS con EXPECTATIVAS sin darnos cuenta que, mientras los sueños nos abren el mundo, las expectativas nos encierran en la espera pasiva de lo deseado...
¿Por qué nos aferramos sorprendentemente a ellas?¿Qué pasa si no puedo aceptar tener que renunciar a lo que "tanto deseo"? ¿Qué pasa si siento que no puedo armar mi proyecto de vida? Tenemos un deseo determinado. Queremos algo con el alma, con todo nuestro ser. Soñamos día y noche con tenerlo.
Este es el momento de aplicar una regla básica: LA REGLA DEL OSO IDIOTA Esta regla comienza con la "O" del oso. ¿Usted quiere algo? OBTENGALO!!! "OBTENGA" lo que usted quiere, juéguese la vida para obtenerlo!!! Corra el riesgo!!!, comprométase con su deseo!!! ¿Qué busca? ¿El amor de ésa persona "tan especial"?... ¿Esa casa "tan soñada"?... ¿Ese trabajo?... VAYA, SALGA A BUSCARLO Y OBTENGALO!!! Pero..., uno puede darse cuenta que a veces es imposible obtener lo que quiere. Entonces, ¿qué dice la regla en segundo lugar? ¿No puede "OBTENER" lo que quiere?... Y siguiendo con la "S", la segunda letra del oso nos dice: SUSTITÚYALO!!! "SUSTITÚYALO" por otra cosa !!! - Esa persona "tan especial y única" no me quiere... Pues bien, que lo quiera otra persona. - Esa otra tampoco me quiere.... Entonces, busque un marinero!!! Cómprese una mascota!!! - Ah... No!!! IMPOSIBLE SUSTITUIRLA!!! "Como ésa persona no hay..." Entonces, ¿qué nos dice la regla en tercera instancia?... ¿No lo pudo "OBTENER"?... ¿No lo puede "SUSTITUIR"?... Y siguiendo con la "O", la tercera letra del oso nos dice: OLVÍDELO!!! -Ah No, "Imposible"... ¿Cómo imposible? - Siii, "Imposible olvidar!!!" -"Éso si que es i-m-p-o-s-i-b-l-e!!!" Ahhh... "¿Imposible?" Entonces... si no lo puede OBTENER, si no consigue SUSTITUIRLO, si no quiere OLVIDARLO... La "REGLA" dice que Ud. es un "IDIOTA". Quedando así constituida "LA REGLA DEL OSO IDIOTA". Tal vez no sea tan fácil "DECIDIR" que puedo Olvidar. "SI" puedo "DECIDIR" no quedarme pegado a lo que creo que es imposible. Y eso es lo neurótico, lo ridículo, lo "idiota".
Se acerca el fin de otro año, y es inevitable poner en la balanza lo vivido en él. Habrá que revisar los acontecimientos pasados, pérdidas, ganancias, emociones, deseos... lo más trascendental, sea positivo o negativo, pero creo que lo más importante a revisar son las respuestas que tuvimos ante lo vivido, nuestras reacciones, porque de ahí parte la oportunidad de mejorar los errores y de repetir los aciertos. Sé que es difícil reconocer los propios errores, no porque nos sea complicado reconocerlos, sino porque de alguna manera nos duele aceptar ante nosotros mismos que nos fallamos, pero más que la falla, hay que enfocarse en el aprendizaje, ya sabemos que debemos tener otra reacción, si queremos una respuesta diferente.
En lo acertado se debe buscar el autoreconocimiento, el decirse mentalmente "lo hice bien", y por curioso que parezca, muchas veces nos reconocemos algo como un acierto hasta que es aprobado por los demás, porque nos esperamos a considerarlo valido si los demás lo consideraron como correcto o bien hecho, pero así como podemos reconocerle a los demás lo que hacen bien, debemos reconocernos igual lo que hacemos bien a nosotros mismos, pues después de todo quien tendrá la posibilidad de volverlo a hacer bien somos nosotros. Con ello, no sugiero que se invalide la opinión de los demás, pues es importante, pero cuando se trata de lo emocional, de nuestra pasión en la vida, la reacción son los sentimientos, y no habrá nadie que conozca mejor lo que nos hace sentir bien que nosotros mismos, del autoreconocimiento provienen el tipo de aciertos que garantizan su repetición.
Pero la mejor recomendación que podría dar para terminar esa evaluación anual es el permitirse comenzar, dejar atrás los malos recuerdos, para trabajar en la construcción de los nuevos, tomar las riendas de nuestra vida, abrirse a las posibilidades de cambio, y esperar mucho, esperar que experimentaremos más aciertos y tal vez más errores, pero con la seguridad de que nos dejarán experiencias y aprendizajes.
Es un largo trayecto por recorrer, y cada mañana la emoción de transitar en el camino es diferente, hay días en que los tropiezos del ayer nos detienen largos instantes, otros en los que vamos con cierta cautela sin observar más que la tierra, pero muchos más en los que lo transitamos sin parar, porque sabemos que ese camino nos llevará a algún lugar.
En él los paisajes son siempre distintos, y no es porque este vaya siendo diferente, es el mismo, pero nosotros no somos los mismos cada vez que lo recorremos, algunas veces podemos observar sus bellos paisajes, otras veces nos enfocamos en las tormentas y en las piedras...
Cada piedra nos va mostrando nuestras debilidades, y esas piedras no tienen un tamaño en especial, nosotros se lo damos, a veces las piedras nos parecen pequeñas pero su obstáculo es tan grande que a cada paso las encontramos nuevamente enfrente... hasta que resolvemos como quitarlas del camino, otras nos parecen tan grandes, pero que al darles la vuelta las dejamos fácilmente atrás.
Las tormentas son más sencillas que complicadas, siempre habrá un lugar en el cual refugiarnos, y cuando nuestro deseo sea continuar, supongo que empaparse un poco no daña, tal vez sea lo contrario, pues tendríamos la posibilidad de conocer otras sensaciones...
Así pues, queda un largo trayecto por recorrer, ¿cuándo se está cerca del final?, probablemente no lo hay, probablemente solo nos ha conducido a encontrarnos.
Lo nuevo no se refleja en lo externo, se refleja a través de la vista interior, que es la que le da significado, pues en lo viejo podemos descubirir cosas que pasamos por alto y en lo "nuevo" encontrar cierta familiaridad.
...Es curioso que los cambios no se perciban siempre en escenarios diferentes, se puede estar en un lugar totalmente distinto e incluso mejor, pero si hay cosas que aún no resolvemos con nosotros mismos, las sensaciones pasadas persistirán.
La muerte es una desgraciada, a veces pienso que ha hecho un mal trato con la vida, en donde como antagonista ha decidido realizar presencias silenciadas y en ocasiones con mensajes muy sutiles, su poder engaña envolviéndonos en negaciones e ilusiones, "la muerte no será hoy", "la muerte no está cerca", "cuando muera iré al cielo", "cuando muera iré al infierno"... cosas de las que en realidad nadie tiene certeza, porque la muerte es... simplemente una desgraciada y llegará a nosotros en el momento que se le antoje, sin tocar a la puerta, sin avisar, sin dar tiempo para solucionar lo que siempre dejamos inconcluso pero que "terminarémos mañana", sin dar tiempo para decirles a otros lo que habitualmente callamos, así es... porque la muerte es una maldita, endeudadora.
¿Cuántos sueños no ha destruido?, ¿cuántos llantos no ha provocado?.
Y aún con tanto pudiera encontrar por reclamarle, no deja de ser una de las piezas principales en el juego del universo, la vida se desplaza en base a ella, en base a ella se desplaza la vida, formando una cadena infinita, para algunos de dudas, para otros de respuestas, y para otros tantos más es un proceso, de vida eterna, de paz, y de encuentros... deseos.
Pero el bien que pueda poseer la muerte no le quita que es una maleducada, a pocos les deja saber que esta por llegar, a otros nos deja constantes mensajes de su presencia... pero por mucho que se intente, a la muerte no se le comprende, se le acepta, se le reconoce.
Supongo por salud mental le damos mas atención a la vida, o quizá no es por gusto, sino porque es muy exigente.
La muerte en cambio no exige, la muerte llega, como una ladrona que por la noche reconoce todo como suyo, el consuelo al partir con ella son los recuerdos, lo encantador el misterio.
Pero con seguridad les digo... es una maldita desgraciada que no cambiará costumbres...
Soy Ofelia Balderas Gallegos. Me considero una persona creativa, constante, sincera, enojona, algunos dicen que reservada, pero otros dirían que soy escandalosa y que no mido consecuencias, puede ser, pero odio a la gente que hace fraudes...
"Tenemos que aprovechar cuando la suerte está de nuestro lado y hacer todo lo posible por ayudarla, de la misma manera que ella nos está ayudando." Paulo Coelho.