Ante cualquier problema la vida siempre nos dará una infinidad de opciones para resolverlo, pero elegir cual tomaremos es nuestra decisión.
Somos la causa y somos nosotros los que debemos tomar acción.
El tiempo se pierde cuando se busca culpables, es mejor enfocarse en el papel que jugamos en los conflictos y comenzar a descifrarlos a partir de nosotros, de nuestros sentimientos, de nuestras reacciones, de nuestros deseos.
Seguirse sorprendiendo de las recompensas o reconocimientos que recibimos es la mejor parte de ellas...
La emoción al encontrar que otros han valorado nuestro trabajo nunca debe perderse, no demos por sentado a las recompensas y reconocimientos, no los consideremos nunca como parte de algo cotidiano, incluso aunque fueran frecuentes, porque eso nos restaría valor no solo ante los demás, sino también ante nuestra propia persona.
Disfruta de escuchar tu nombre cuando hacen referencia a tu trabajo, da las gracias y sorpréndete de verlo valorado, emociónate de la misma manera como cuando comenzabas a realizarlo.
Continua sorprendiéndote a través de los años, porque siempre será maravilloso saber que tu trabajo le es y le ha sido útil a alguien más.
Los mejores consejos creo que son aquellos con los que concordamos y llevamos a la práctica, probablemente se reciben otros muchos buenos consejos, pero los ignoramos porque tal vez aún no es el momento para cerrar esa lección que estamos aprendiendo de nuestros conflictos, soy de la optimista idea de que permanecemos en nuestros conflictos porque hay algo que buscamos aprender de ellos, y que cuando los observamos y los comprendemos, los podemos superar por completo con algo nuevo que necesitábamos en nuestras vidas.
Alguna vez recibí dos consejos que los tengo siempre en mente, quizá las personas que me los dieron ni siquiera lo recuerdan, fueron consejos con palabras tan sencillas pero que encajaban en mi realidad, y en ese momento de mi realidad ya estaba dispuesta a hacer esos pequeños cambios en mi vida. El primero tan simple pero tan efectivo, fue: "tómate las cosas con calma, haz lo que tienes que hacer sin presiones, poco a poco", cuando me lo dijeron mi trabajo exigía mucho, pero yo me exigía más, cumplía con todo pero al querer hacerlo tan rápido las presiones aumentaban, y lo cierto es que no siempre las cosas salían tan bien, escuché ese consejo, era el momento de trabajar a un ritmo que me ayudara a ser constante en lo que hacía, y gracias a ello encontré una armonía entre las obligaciones y lo que humanamente puedo realizar.
El segundo me cuesta un poco contarlo, solo diré que se refería a disfrutar de quienes están, de quienes son realmente tu familia, y es que existimos personas que nos toca experimentar que nuestra familia no es aquella conformada por lazos sanguíneos, ahora sé que tengo la fortuna de tener una familia muy reducida, pero que la unen lazos de respeto, a algunos los llamo amigos. Y entre esas personas que hay que disfrutar por supuesto esta mi Padre, que me ha apoyado siempre.
Sí, hay consejos que se los lleva el viento, consejos que no es momento de escuchar, pero cuando lo es, esas palabras se quedan tatuadas en el alma y nos ayudan a lograr un verdadero cambio en nosotros.
La felicidad no es más que encontrarse a uno mismo dentro del juego de la vida y jugar su juego, no hay una fórmula, hay muchas, no hay una regla, hay muchas. Pero hay un punto como en cualquier juego en el que se comprende todo, se comprenden las direcciones, o tal vez solo comprendemos nuestra dirección, pero hay un punto de mira, que también podría ser un punto muy sencillo: Una meta conocida acompañada de una sonrisa para continuar por la vida, y aceptar su destino natural.
Meta que se construye poco a poco dentro de la existencia de un infinito hoy, del día a día, y sin presiones decidirse a enfocarse en la vida por momentos, entonces se descubre que es hermosa y sencilla, que no se necesita de mucho, tampoco de poco, solo de lo que está... solo de vivirla.
El cerebro es mucho más que una maquina para mantenernos vivos, también es una base de datos que nos mantiene vivos.
El pasado no nos define pero nos forjamos por los recuerdos, son parte de lo que somos ahora, los recuerdos son algo que en realidad nunca podremos dejar atrás, son creados por experiencias que gratas o amargas vamos comprendiendo, amando, superando y/o atesorando, son nuestros aprendizajes, son el autoreconocimiento de una vida que se sigue construyendo.
La importancia de la mayor parte de los recuerdos que dan vuelta en nuestra mente es fácil de encontrar, encierran nuestros sentimientos, de amor, felicidad, pérdida, desconcierto, etc; también están integrados por pequeños detalles, que a la larga pueden convertirse en un símbolo trascendental para aquellos recuerdos:
Un dulce, una piedra, una canción, una estación...
Y es curioso que un pequeño detalle pueda recordarnos algún momento vivido, será que los pequeños detalles tienen más importancia de la que nos damos cuenta, sea como sea, hay que confiar en nuestros sentidos.
Cuando se vive el duelo se necesita tiempo. Cuando se vive el duelo no se busca comprensión. Cuando se vive el duelo los recuerdos son los que hacen soportable el transcurrir de los días. Cuando se vive el duelo se busca estar en soledad.
La soledad del duelo logra ayudar a comprender nuestro dolor.
Porque no hay palabras que puedan mitigar el dolor personal. Solo el tiempo y la soledad nos hacen comprender el dolor de la pérdida. Solo el tiempo y la soledad nos permiten valorar lo que aún nos queda...
El tiempo no pasa en vano, no hay nada que sane mejor las heridas que su transcurso, y si en ese transcurso el tiempo se acompaña de una sana y creativa válvula de escape, la comprensión de los sucesos llega a ser mayor de lo esperado, incluso tal vez se pueda llegar a un punto de comprensión personal que jamás se hubiese imaginado.
A 5 años de haber creado este Blog me he dado cuenta de que haber jugado alguna vez el papel de víctima no me conducía a ningún lado, pero me permití continuar contra viento y marea, sin negar que algunas veces en ese continuar estuve a la expectativa para reaccionar ante a lo próximo que se le ocurriera a la vida.
El nombre de este blog nunca fue al azar ni una broma, fue creado en un tiempo en el que en casa realmente estuvimos afectados por la corrupción, pero no era la situación de perder dinero lo que dolía, nunca fue eso, dolían las acciones de quienes nos afectaron, dolía su mala fe, dolía que fuera por dinero y ¿dónde quedaba lo demás?, se destruyeron muchas cosas (y no hablo de objetos). En casa había dos opciones, seguir en plan de víctimas o continuar con nuestra vida tratando de olvidar el pasado, optamos por lo segundo, nos alejamos, tanto física como emocionalmente.
El tiempo fue colocando las cosas en su lugar, las oportunidades fueron llegando, tanto para mi Padre como para mi, yo comencé a escribir en blogs, después en un periódico de mi ciudad y terminé manejando redes sociales, y me desahogué, saqué todo, hasta darme cuenta que no estaba enojada con "ellos", lo que pasó pasó, se sabía que algo así llegaría tarde o temprano y que las cosas serían así, el reto no era vivir la pérdida de personas o dinero, el verdadero reto era construir todo de nuevo, y se logró, no sé que tan bien, pero sé que lo hice, dejé que la vida siguiera, perdoné, entendí la acción como algo no personal, sino más bien como algo hecho por ambición.
Y sí, hay de ambiciones a ambiciones, la ambición ideal es la que no daña a terceros, porque sin duda hay ambiciones sanas, que no destruyen, construyen... gracias a el pasado, yo también encontré mi ambición, encontré a mi trabajo.
Dicen que nada pasa por casualidad, por experiencia personal puedo decir que cuando pasan cosas dolorosas lo adecuado es no dejar que nos tumben por mucho tiempo, porque nunca hay pérdida sin ganancia, y si dejamos pronto de lado a el rencor, el dolor y todo lo que involucre el papel de víctima, estaremos atentos a tomar lo que la vida tiene para recompensarnos.
Gracias a ustedes por acompañarme estos 5 años, aquí sigo.
Nuestras elecciones construyeron este futuro, elecciones en las que no se encontraba el estar dispuestos a dejar ir, porque aunque la razón se hiciera presente, no dejaba de ser un tanto artificial.
El problema: amor y odio, realidades de sentimientos pronunciados, de errores, y cuando solo se sufre con la misma persona es más sano encontrar el dolor individual.
Porque en soledad se puede sufrir de mejor manera que en compañía, y si no se consigue... tal vez es porque se esta encontrando a la felicidad de la soledad.
Soy Ofelia Balderas Gallegos. Me considero una persona creativa, constante, sincera, enojona, algunos dicen que reservada, pero otros dirían que soy escandalosa y que no mido consecuencias, puede ser, pero odio a la gente que hace fraudes...
"Tenemos que aprovechar cuando la suerte está de nuestro lado y hacer todo lo posible por ayudarla, de la misma manera que ella nos está ayudando." Paulo Coelho.